francisco escobedo: el autor, el librepensador

Pienso y siento por mí mismo. Por eso no me gustan las etiquetas.

Con las etiquetas se corre el riesgo de creer que aquéllas son el objeto persona. La etiqueta es el fin de la percepción y el comienzo del juicio. El juicio es una conclusión que pretende prevalecer por encima del objeto persona y del tiempo. El juicio es una etiqueta disfrazada.

La opinión es una conclusión provisional basada en el criterio propio y en la información disponible. Una opinión puede estar equivocada; pero una opinión puede cambiarse.

El ser humano, creyendo arrogantemente que su visión es la única verdadera, se ve a sí mismo pequeño en medio del universo mundo. Se teme a sí mismo y a los demás. Por eso crea relaciones de confianza. La confianza da estabilidad y seguridad. El miedo a perder la estabilidad y seguridad es tan grande, que busca lo eterno, lo inalterable. Busca el juicio y la etiqueta como formas de mitigar su miedo. Trata de convencer a los demás de las conclusiones de estos juicios para así tener una comunidad de pensamiento y sentimiento. Los juicios y etiquetas dan lugar a leyes y tradiciones. Así nace la sociedad.

Pero si no se reconoce que los juicios son opiniones, y que las opiniones caducan, se corre el riesgo de perpetuar el error secularmente.

La sociedad necesita estabilidad y seguridad para sobrevivir, pero también necesita la savia fresca del librepensamiento, que sólo se obtiene destilando los nutrientes de sus fundamentos con la ayuda de la renovada luz de cada día.

Si no se obtiene esta savia, la sociedad se estanca y se convierte en una maquinaria cuyo único objetivo es su propia supervivencia como estructura organizativa, de pensamiento y de sentimiento. Deja de ser útil a sus ciudadanos para pasar a usarlos como piezas de sus propios mecanismos.

Esta savia fresca sólo puede venir de cada uno de nosotros. El avance de nuestra sociedad necesita que ejerzamos un pensamiento crítico, con opiniones fundamentadas y actitudes sinceras con nosotros mismos y con los demás.

El universo mundo está en constante cambio. El único equilibrio posible es el equilibrio dinámico. Necesitamos estabilidad, pero necesitamos igualmente el impulso que da el tener criterio propio. Ser librepensador no es una opción, sino una necesidad social y una inevitabilidad personal.

Si existe un criterio único impuesto por la sociedad, es necesario tener un criterio propio.

Si impera el relativismo en el que cualquier idea o pensamiento se considera válido, es necesario tener un criterio propio.

Si la sociedad es tolerante y admite ideas de sus integrantes, es necesario tener un criterio propio.

Haya dictadura, confusión o democracia, es necesario tener un criterio propio.

Pienso y siento por mí mismo. Por eso no me gustan las etiquetas. Un día me etiquetaron como librepensador. No creas las etiquetas. Lee mis páginas y fórmate una opinión.

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El librepensador

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