“Ratatouille” (Brad Bird, 2007)
Brad Bird escribe, adapta y dirige esta película de animación. En ella, Remy, una rata parisina, trata de cumplir su ilusión de comer bien y, lo que es más difícil, hacer buena comida. ¿Estamos ante otra “pastelera” obra orientada al público infantil (y americano)?
Nombre: Ratatouille
Género: Comedia
Autor: Brad Bird (dirección y guión)
Duración: 100 minutos
Año: 2007
Productora: Pixar/Disney
Índice EVOL: 7
Ratatouille es otra película de Brad Bird, autor también del éxito Los Increíbles. Pixar nos tiene acostumbrados a ser una fábrica de éxitos, con algunas meteduras de pata ocasionales: Cars era una película que, teóricamente, lo tenía todo para gustar… si te gustan las obras algorítmicas (es decir, que parecen generadas mediante un programa de ordenador). Los personajes no podían ser más típicos, el argumento estaba más trillado que hecho por encargo y todos los giros que se podían dar, se dan. El resultado: predecible del comienzo al final (hasta hay una canción, que no es muy buena). ¡Venga, hombre! Para ver Toy Story (que funcionó bastante mejor) de nuevo, no pago más dinero. ¡Que los niños no son gilipollas!
Con este recuerdo en la mente, vi los anuncios de Ratatouille con bastante escepticismo. A pesar de la simpatía del roedor protagonista, no podía dejar de pensar que iba a presenciar una nueva entrega del generador de guiones antemencionado. Nada más lejos de la realidad. Esta es, sin duda, una de las 3 o 4 películas buenas que veremos este año (lamentablemente para mí, Harry Potter y la Orden del Fénix no estuvo en absoluto a la altura de la novela, en mi opinión, la mejor de la saga: la película es la peor de la serie, con diferencia). ¿Qué tiene una rata que pueda atraer a un público menos infantil?
El argumento: Remy es una rata apasionada por la buena comida, hasta el punto de querer cocinar para otros. Algo que, dicho sea de paso, no transmite el primer anuncio de la película que hemos visto (en el que cuenta sus cuitas en la alcantarilla). En efecto, Remy no sólo tiene buen olfato y gusto, sino que sabe leer y lee un libro de cocina del chef Auguste Gusteau, cuyo restaurante conoció tiempos mejores (debido en parte al testimonio demoledor del crítico Anton Ego, y en parte a la muerte del genial chef). Las vicisitudes de la vida (y la presencia del fantasma de Gusteau, fruto de la imaginación de Remy) hacen que acabe entrando en el restaurante de su héroe, logrando que un simple ayudante de cocina acabe siendo considerado un genial cocinero, gracias a los conocimientos y habilidad de Remy. Parece lo típico, pero la forma de desarrollar el argumento y cómo sigue la historia desde este punto es lo que hace a esta producción algo diferente de lo que se puede considerar cine para niños.
En efecto, esta obra está planteada de una forma (tanto en su ritmo como en los giros que contiene) que hace pensar en un público más, digamos, europeo. ¿Habrá una versión americana diferente? Se puede decir que no se han centrado en hacer una buena película para niños, sino en hacer una buena película, punto, que puedan ver los niños. Lo cual me recuerda agradablemente a las series de marionetas de los 60, producidas por el matrimonio Anderson, como Thunderbirds. Sí, amiguitos: al igual que en la vida real, los buenos y los malos no lo son en un sentido absoluto, sino que tienen motivaciones que los hacen ser como son; y, como ocurre a veces en el anime japonés, pueden cambiar de bando. Y no digo nada más, porque os estropeo la película.
En resumen, Ratatouille es muy recomendable para el público en general, siendo una agradable sorpresa en el panorama cinematográfico.
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