Los 3 personajes filosóficos
Cómo enfocar la cosa filosófica cuando entra en juego un tercero, y cuál ha de ser el papel de aquél.
Vamos a ver. Uno mismo ha de ser su propio punto de referencia, pues es evidente que llegados a cierto nivel, nadie te puede ayudar. Si nos fiamos del mundo exterior podemos cometer los errores más tremendos que imaginarse puedan, problema también presente si rechazamos toda influencia del mismo. Es en el equilibrio dinámico donde finalmente podremos alcanzar una perfección (o una paz, que para el caso viene a ser lo mismo), llamémosla así, espiritual. Pero antes de lograrla, tendremos que recurrir a ciertas influencias que, lejos de ser totalmente externas, resultarán cuanto más importantes cuanto mayor sea la resonancia con la que las percibimos. Estas influencias son, por orden natural de intensidad y necesidad, las del Maestro, el Guía y el Amigo.
El Maestro es la entidad (persona, animal o cosa) de quien puede obtenerse enseñanza. Como siempre, la enseñanza no se produce si no se asimila correctamente, y dado que el ser humano se mueve en la forma de lo material, cada individuo realiza la asimilación de manera diferente, siendo cierto que no será válida la misma forma de enseñanza para todos. Un Maestro no tiene por qué serlo de forma explícita o intencionada. Ejemplo: un padremadre, un profesor, un niño, un perro, un pájaro, un río, una montaña, el humo, el olor de la canela… Prácticamente cualquier entidad percibida como externa a uno mismo puede desempeñar el papel de Maestro. La perfección se alcanza no cuando no queda qué aprender (siempre queda algo), sino cuando el proceso es automático, casi involuntario. Uno mismo puede ser su Maestro, pero no en todo momento. Si no, ya estaría completamente formado (lo cual no es posible), y no existiría la función de Maestro (donde no hay transferencia de conocimiento, no hay formación).
El Guía es la entidad (persona, animal o sistema con el que pueda desarrollarse cierta interacción) que ayuda a obtener orientación. No se produce necesariamente enseñanza (podría ser contraproducente a la función de orientación), y en general es más difícil de encontrar un buen Guía que un buen Maestro. El Guía no forma, sino que ayuda a que uno mismo sea quien realmente es, contribuyendo a que encuentre su propio camino. Que no es fácil. A veces basta con una palabra o una conversación. Es importante tener en cuenta que el Guía, al igual que el Maestro puede cuestionar las convicciones de uno; pero a diferencia del éste (que busca una respuesta concreta, positiva o negativa), aquél lo hace para que reflexionemos sobre lo que estamos pensando o haciendo (no necesariamente para invalidarlo). Ejemplo: un padremadre, un perro, una cometa, el mar, una ardilla, un yoyó…
El Amigo es la entidad (persona o animal) que te escucha y, aunque pueda opinar sobre tus pensamientos, no los cuestiona hasta sus niveles más profundos como no sea para comprenderlos. No tiene por qué estar de acuerdo, de hecho puede que los aborrezca, pero siempre los respeta. Te hace saber que está ahí en toda circunstancia, que puedes contar con su apoyo emocional. Ejemplo: un padremadre, un amigo, un perro. El Amigo, al igual que los otros personajes filosóficos, puede ser reversible, aunque todas las interacciones son posibles: uno puede ser Maestro para un Amigo, por ejemplo.
Ninguna de estas definiciones está completa ni es exacta, pero como aproximación creo que es suficiente. Sin embargo, no me escribáis cuestionándolas: buscad las vuestras.
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