“Harry Potter and the Deathly Hallows” (J. K. Rowling)
La saga de Harry Potter (HP) ha dado mucho que hablar, que leer y que ver. No en vano, ha hecho que muchos niños (y, probablemente, no pocos adultos) se “enganchen” a la lectura de un modo que hacía tiempo que no se veía. Ya sea por moda o por la valoración sincera de los méritos de la autora, mucha gente ha decidido dejarse llevar de la pluma de Joanna Kathleen R. y vivir las aventuras del joven mago hasta su séptima y última aventura (HP7). ¿Cómo consiguió la autora resolver el desenlace de esa saga?
Nombre: Harry Potter and the Deathly Hallows
Género: Fantástico
Autora: Joanna Kathleen R. (la “R” significa Rowling”)
Páginas: 607
Año: 2007
Editorial: Bloomsbury
Índice EVOL: 7
Si bien en su momento consideré que la saga de HP podía calificarse con un índice EVOL 8, lo cierto es que HP7 me hace desear que exista un índice EVOL 6 (no lo hay, no lo busquéis). Ante la duda de si debía concederle un 7 o un 5, opté por el 7, más por una cuestión de simetría que otra cosa. Y no es que HP7 sea una novela nefasta, pero lo cierto es que no cumple las promesas de las anteriores. Pero vayamos por partes.
La autora dijo siempre que la saga de HP estaría compuesta por siete novelas, una por cada año de asistencia a la escuela de magia y brujería más conocida de la literatura infantil reciente. Y lo ha cumplido. Sin embargo, el clímax que se alcanzó en HP5 (la mejor, en mi opinión; cuya adaptación cinematográfica es, en mi opinión, la peor) no se ha repetido con las otras dos novelas posteriores. De hecho, la sexta entrega (de la que hice en su momento una pequeña glosa comparativa) es un mero anuncio de lo que vendrá, retardando algunas de las más interesantes propuestas para la obra final.
Al igual que en la anterior novela (de la cual toma sólo los elementos imprescindibles), HP7 adolece de un fallo fundamental: tiene demasiadas páginas en las que básicamente no ocurren eventos de interés. Si el objetivo era que los niños leyeran y leyeran, está cumplido. Pero el estilo y contenido de HP5 ha quedado diluido en una amalgama de palabras que, en definitiva, están ahí para evitar el cumplimiento de las promesas de aquélla. Porque, amiguitos, a lo largo de la trama no hay más lucha que la que tienen los protagonistas en nuestra bienamada Inglaterra (ni siquiera Reino Unido). Atrás quedó la colaboración con las otras escuelas, Casas de magos, especies de criaturas mágicas, etc, que se prometían en HP5. La última novela de la saga recuerda mucho a las dos primeras, en el sentido de que el trío protagonista (tal vez con cierta lógica si consideramos a quién se enfrentan) dejan de ser los jóvenes decididos y con recursos y se comportan de nuevo con la indecisión e ignorancia de los recién llegados al mundo de la magia.
En cuanto al final, no diré que está mal resuelto, pero sí que algunos detalles de la trama se veían venir; en particular, la aparente traición y el necesario paso del protagonista por un estado, digamos, de salud poco favorable, siquiera sea por un instante. Esto no es un hecho criticable en sí mismo, pues está bien contado y es coherente con el resto de la obra. Sin embargo, el comportamiento del archienemigo cuando llega el final roza lo estúpido. Vamos a ver: ser “el malo” de la historia no implica ser idiota (p.ej.: Darth Vader), y Voldemort se comporta como tal para darle a Harry Potter la oportunidad de salir victorioso. Un recurso fácil, lo siento.
En definitiva, creo que la saga se merecía un mejor final, pero comprendo a la autora: incapaz de renegar de su promesa, y probablemente presionada por la editorial para que sus novelas tuvieran un determinado mínimo de páginas, se esforzó en cumplir su palabra y lo logró. Pero a un precio: su pluma parece cansada en HP7; pero no porque no sea capaz de dar más de sí misma (yo en particular creo mucho en el potencial de esta autora), sino porque deseaba acabar de una vez con la historia y el personaje. Y es que, amiguitos, el éxito puede causar también que el talento o la paciencia se agoten debido a un “encasillamiento”, ya sea voluntario o involuntario. Tal vez de forma consciente, tal vez de manera intuitiva, Joanna Kathleen R. tuvo el acierto de su vida cuando afirmó que la saga tendría siete novelas. Ahora es libre de escribir lo que quiera (no porque necesite el dinero).
Por lo tanto, puedo afirmar sin temor a equivocarme, que el siete le ha dado suerte a nuestra amiga; y es por eso que HP7 ha alcanzado la puntuación en el índice EVOL que ya he dicho y que diré.
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